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Mostrando las entradas de 2025

Cuentos de hadas para despertar

Es hora de contarnos cuentos de hadas. No para dormir. No para soñar. Sino para abrir los ojos . Despertar del mundo de fantasía al mundo real. Donde los amores no son hechizos, son responsabilidades. Donde los sueños no se conceden, se construyen. Donde los sentimientos no se cantan en un musical, sino que tienes que desenredar la garganta y enfrentarte a lo que eres. Porque el espejo no te dice que eres el más lindo del reino. Te muestra lo crudo, lo que cuesta, lo que duele. Pero también —y esto es importante— te muestra lo real. Y ahí está lo bonito: La realidad es finita. Y lo escaso es más valioso. Los fracasos, aunque duelen, nos revelan quiénes somos en verdad y nos transforman. Y las pasiones, cuando se cultivan, valen más que cualquier amor a primera vista.

La extraña nostalgia de haber sobrevivido

H e vuelto con muchas experiencias que merecen ser contadas. Probablemente, en los próximos posts hable de cosas que ya pasaron, y eso me hace sentir bien: puedo ver cómo resolví tanto con tan poco, y cómo toleré situaciones que juraba que no podría manejar. Este no es un post de “todo pasa”, “cosas buenas vienen” o “mi momento llegará”. Es más nostálgico. Es, más bien, un: “¿Te acuerdas cuando…?” Situaciones que hasta hace unos meses nos frustraban, hoy son recuerdos casi graciosos: esos momentos en los que nos congelamos sin saber qué hacer. El estrés, la ansiedad… un bobo difícil de explicar. Últimamente, mi consuelo en situaciones parecidas es ese pensamiento: “Estoy seguro de que voy a superar esto”. Puede parecer una oración corta e inútil, dependiendo de quién la lea y de lo que esté viviendo, pero trata de recordar esas cosas que en verdad te costaban hace unos años: pedir disculpas, reconocer un error, enfrentar a alguien, poner un límite. Y ahora, lo haces tan fácil que ...

Ni pequeña, ni jumbo

  “Padre amado, me jodí. Estoy por defraudar a todos por ser normal.” —Steven Burns (Las pistas de Blue), en el podcast de Rainn Wilson. Tenía mucho sin escribir. Una de las razones por las que dejé de hacerlo fue que estaba tratando de alcanzar cosas importantes en mi vida —algo que, afortunadamente, he logrado y de lo que me siento muy orgulloso—. Creo que ya había comentado sobre esto en alguna otra entrada, pero ser “normal” ha sido algo valioso para mí. Me siento más genuino haciendo lo que quiero, tomando mis propias decisiones sin enfocarme en las tendencias o en lo que todos esperan de mí. Vivimos en una época en la que pareciera que ser “normal” —tener una vida tranquila, sin grandes altibajos, sin logros sobresalientes ni dramas extremos— ya no basta. Todo tiene que ser excepcional: el cuerpo, la carrera, las emociones, las relaciones, los viajes, incluso el sufrimiento. Las redes sociales, la cultura del rendimiento y la constante comparación nos empujan a pensar qu...